CORREN TIEMPOS DE REFLEXIÓN, DADA LA SITUACIÓN POLÍTCA DEL PAÍS. LAS PROPUESTAS DE ESTE MES SIGUEN ESE CAMINO. QUE LAS DISFRUTEN:
EL TERCER REICH, MICHAEL BURLEIGH (Punto de Lectura, 2005). Se trata de una obra extensa y profunda que atrapa al lector por los detalles que ofrece. El autor presenta una visión nunca conocida hasta el momento de su publicación en Alemania, en 2000, la cual no está exenta de polémica. “Demuestra que el abandono de la democracia y la tolerancia estaba extendido por la Europa de la época y narra cómo un movimiento pseudorreligioso, imbuido de un sentimentalismo demagógico, parecía ofrecer la salvación a una Alemania exhausta por la guerra (…) pero a diferencia de otros estudios, no condena a toda la nación alemana”, señala el prólogo.
PÁLIDAS BANDERAS, PACO IGNACIO TAIBO I (EDICIONES B.S.A, 2005). Se trata de una novela política policial que mantiene al lector al filo de la navaja. Ubicada en los años setentas del siglo XX, el escritor mexicano da vida a rebeldes mexicanos y chilenos, juntos en la imposible misión de derrocar al tirano Augusto Pinochet. Más allá de la trama, la aguda pluma de Taibo I deja reflexiones que valen la pena por sí mismas.
EL HOMBRE EN EL CASTILLO, PHILIP K. DICK (MINOTAURO, 1986). El autor estadounidense vuelve el mundo al revés en esta novela estremecedora, en la que priva un orden internacional totalmente diferente al que conocemos: Estados Unidos perdió la II Segunda Guerra Mundial, por lo que ha sido ocupado por las potencias del Eje, Alemania y Japón. De esa realidad parte la historia, mientras el protagonista sigue su vida según los preceptos del i Ching.
EL HOMBRE QUE ERA JUEVES, G.K. CHESTERTON (ALIANZA EDITORIAL, 1987). El escritor inglés cuenta una historia de intrigas políticas en una época especialmente agitada, la primera mitad del siglo XX. En esta novela, el autor narra la historia de una conspiración absurda que revela a la perfección la farsa que puede llegar a convertirse la política. Un texto divertido y delicioso, gracias la tinta irreverente de Chesterton.